Cuando yo me saqué el carné el coche tenía seis años, y estaba como nuevo. No es que no me lo dejara coger mi padre, es que a mí ni se me hubiera ocurrido pedírselo: hubiera tenido más miedo a un "sí" que a un "no". De ninguna manera me hubiera arriesgado a que le pasara lo más mínimo al vehículo conmigo a los mandos. Así que no es difícil entender lo que sentí el día que me dijeron que lo cogiera por primera vez. No me lo esperaba, y era simplemente para dar una vuelta. "Ya verás la diferencia con el Micra; sobre todo en carretera".
Y en efecto, no tenía nada que ver. La estabilidad, la potencia (unos 120 CV), y en general toda la conducción. Es un coche muy agradecido de conducir. Aún hoy con sus 17 años da gusto darse una vuelta con él. Qué manera de comerse los kilómetros. La frenada no tenía nada que ver con la del pequeño. Las carreteras se disfrutaban a otro nivel.
La dirección asistida es para mí la perfecta: lo suficientemente suave como para no necesitar un gimnasio, pero sin pasarse, de manera que sientes la carretera; el agarre de las ruedas en cada momento. Aunque tiene algo de electrónica, debe ser de las últimas generaciones de coches que aún son, digamos, lo "suficientemente mecánicos" como para que el conductor note en todo momento que él es quien hace todo en el vehículo. Creo que los que hayan conducido coches así y tengan uno más nuevo ahora me entenderán.
No tengo mucho más que añadir. He cogido muchas más veces el coche a partir de entonces. Para hacer viajes largos, para ir al trabajo, a cualquier lado, o simplemente para dar una vuelta. Y me he divertido mucho. Hace poco me he comprado un coche nuevo. ¿Por qué no ha sido un Opel Vectra? pues sencillamente porque mis necesidades ahora mismo son otras. Pero quién sabe si de aquí a unos años éstas cambian, y de nuevo conduzco un Vectra. Siempre estaré encantado de hacerlo, y agradecido a mi padre por haberme dejado disfrutar con su vehículo.
CUIDENSE.